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Colaboración: ¿Ha valido realmente la pena volar?

Dicen que cuando asesinas a un hombre no sólo estás quitándole lo que alguna vez fue sino todo aquello que pudo haber sido.”

Batman: Hush #608-619 (Dec. 2002- Nov. 2003)

El primer libro que recuerdo haber leído se intitulaba Juan Salvador Gaviota. Su autor es Richard Bach. En él se narraba la vida de una gaviota que, no aceptaba su naturaleza limitada de “gaviota,” y obtener su alimento de los restos que dejaban los barcos en la orilla y lo que estuviere al alcance de su cómoda vida. Juan se interesaba por el vuelo, sus técnicas, formas y arte, ganando con ello la burla de sus pares mientras “fracasaba” en cada uno de los intentos que hacia para perfeccionar el vuelo, llegando a tildarle de loco y exiliado por su bandada.

Al final del libro Juan ha perfeccionado el vuelo. Con poco esfuerzo logra un vuelo maravilloso, coordinado y sin esfuerzos. Este tipo de navegación le permitió volar más alto, nutriéndose mejor de insectos y otros manjares que estaban reservados para las aves de vuelo. Pero Juan continúa tratando de ayudar a otras gaviotas, llegando a tomar como pupilo a Pedro Gaviota hasta que parte hacia otras bandadas que necesitan de él, dejando atrás un legado de aprendizaje y esfuerzo. En el libro se nos hace una pregunta trascendental: ¿Al final de todo el esfuerzo, ha valido realmente la pena volar?

Nicaragua sufrió un debilitamiento institucional y humano desde antes del 2018. Nos sumimos en el conformismo y la decadencia. Un espejismo de dádivas públicas, un bienestar económico maquillado de progreso y la apatía política fueron la fórmula perfecta para que día a día fuésemos despojados de nuestros derechos sin darnos cuentas, hasta que en 2018 nos quitaron el derecho a la vida. Cuando digo que nos quitaron el derecho a la vida no me refiero únicamente a las personas que fueron ultimadas por la dictadura sino a todos los que dichas acciones cambiaron sus vidas, sueños y anhelos.

Los nicaragüenses exiliados, los que tuvieron que dejar sus casas, sus familias, sus estudios, su “yo,” y emigrar en búsqueda de preservar la vida y continuar apoyando la causa azul y blanco, todos ellos perdieron la vida en el 2018. Los campesinos que labran una tierra que no es la propia han perdido su vida, el estudiante que estaba por completar sus estudios y con ello tenía una “mejor esperanza profesional,” también perdió la vida. El profesional que abandonó su carrera y en el exilio se dedica a sobrevivir según el arte e ingenio le permiten, también perdieron la vida. Todos los que sintieron esperanza en el 2018 al ver caer un árbol de la vida y hoy, dos años y dos meses después, seguimos muriendo a causa del régimen, ahora bajo el nombre de COVID-19, que ha sido usada como un arma biológica por la dictadura para moldear la realidad a sus intereses.

El ciudadano honrado, el ser humano que siente y piensa, se ha sentido defraudado por la Alianza Cívica, por la Gran Coalición, pero también se han sentido defraudados por personas individuales. Y es que el gran sentimiento de renovación humana que supuso el 2018 nos recordó las expectativas de lo que debe ser la política y el Estado, de cómo deben ser los políticos y qué esperamos de ellos. Sobre esa base, sabemos que los defectos imperceptibles en otros nos resultan nefastos en quienes ostentan nuestras esperanzas. Los políticos, mejor dicho, los que usan la política para delinquir, han continuado haciendo su trabajo de autodestrucción y con una gota de corrupción nos contaminan el elixir de la esperanza.

Los nicaragüenses somos un zanate de fuego. Renacemos de nuestras cenizas. Los exiliados y los que se quedaron en casa, se reinventan una nueva vida en Nicaragua. Aquí no tenemos la posibilidad de un segundo chasquido que nos devuelva lo que hemos perdido. Las cenizas son el abono para el árbol de la libertad. Ya sabemos que no existen libertadores, que Rambo sólo se preocupa por los norteamericanos y el Güegüense es el único que nos ha apoyado. Por último, cabe preguntarse: ¿Al final de todo el esfuerzo, ha valido realmente la pena volar?Dicen que cuando asesinas a un hombre no sólo estás quitándole lo que alguna vez fue sino todo aquello que pudo haber sido.”

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