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Testimonios desde el exilio #7

Kreyla López

Kreyla Lopez2

Ex estudiante de medicina de la UNAN-Managua. Estuvo activa apoyando en el tranque de San Pedro de Lóvago en Chontales durante dos meses en donde estuvo dando asistencia médica a heridos. Tiene 22 años, le encanta leer. Se convirtió en exiliada desde el 28 de julio del 2018.

¿Hace cuanto estás afuera de Nicaragua?

17 de Julio del 2018 dejé Juigalpa y salí de Nicaragua el 28 de Julio.

¿Cómo fue el proceso de salida de Nicaragua? ¿Con qué dificultades te topaste?

Yo me vine con mi mamá y hermanito de 15 años huyendo de Nicaragua. Pasamos por todas las frontera de Centroamérica y México hasta Estados Unidos, venimos ilegalmente.

Fue algo muy duro porque todavía quedó familia allá en Nicaragua, somos cinco hermanos. Te podés imaginar lo difícil que fue la despedida. El día que nosotros nos fuimos, fue por la noche. Sabés que los que están allá son los famosos CPC (los sapos, como nosotros les decimos), entonces ellos siempre están pendientes de cada movimiento que vos hagas y entonces nos tocó salir de noche porque no queríamos que se dieran cuenta de nuestra salida. Ese día, el 27 mi mamá estaba cumpliendo años, entonces en Managua fuimos a comer una fritanga e hicimos un ambiente un poco alegre, en lo que cabe. Y al día siguiente, nosotros salimos por la madrugada. Un viaje de Nicaragua a Guatemala y luego tuvimos que agarrar otro bus, escalando hasta llegar hasta acá. Pasamos ríos, bastante peligroso, para mi fue un show, pero vivimos cosas alegres y también tristes. Sabes que en México es un país muy peligroso, hay muchos narcotraficantes y es un país de mucha delincuencia, entonces nos tocó estar tres o cuatro días refugiados con varias personas, eran como 70. Estuvimos refugiados en una casa, como en un campo. Escuchábamos hablar de los tales “Z” que son una mafia y que no perdonan a ningún emigrante que ande por ahí. Entonces escuchábamos anéctotas que decían que iba un grupo en una camioneta de esos Z y los persiguieron y que en el grupo iban una muchachas, que ellos querían secuestrar para llevárselas. Fueron días de mucho miedo y de mucho terror y con el rezo en la boca, pidiéndole cada vez a Dios que pudiéramos llegar.

¿Cómo te ha tratado la gente cuando les has compartido tu historia?

Cuando les hablo a ciertas personas que me preguntan sobre eso, ellos lo toman como “¡ay pobrecita!” porque yo estaba en el último año de medicina en la UNAN Managua, estaba en 5to año. Cuando todo comenzó que fue el 18 de abril, como a los 2 o 3 días nos dieron libre en la universidad, por lo que ya se estaba levantando todas las universidades. El 19 fuimos a apoyar a los ancianos porque les estaban quitando su seguro social, entonces ahí se descontroló y la universidad no mandó libre como dos semanas. Y así una semana íbamos a clases y otra semana no, fue un descontrol en lo academico.

El 08 de mayo se empezó a abrir el tranque de San Pedro de Lóvago en Chontales, que se dice que fue el mega tranque porque ahí bloqueabas tres vías principales: el de Acoyapa, el de Juigalpa y el lado de la costa de Nicaragua. Entonces como a los 2 o 3 días, Saúl, otro estudiante exiliado, que era el encargado en el asunto de la salud, aunque él nada que ver con el tema de la salud, porque era estudiante de alguna ingeniería, pero ahí buscaba la manera de cómo ayudar, me contactaron con él para pedir ayuda y refuerzo porque no tenía el conocimiento. Incluso yo contacté a otros muchachos después, compañeros de clase para buscar apoyo, pero no todos quisieron porque les daba miedo. Al final solo hubo una compañera que se atrevió junto conmigo a ir a ese tranque de Lóvago y estuvimos como dos meses apoyando y dando asistencia médica. Le había preguntado a otro chico, que no era mi compañero, pero que también estudiaba medicina, también se negó.

En el tranque fui testigo de los resultados de las heridas de bala de los paramilitares y ese grupo de personas que atacaron a Villa Sandino, que era un pueblo muy cerca de San Pedro de Lóvago. Dos o tres hermanos campesinos fueron heridos y tuve que intervenir y trasladarlos a una clínica privada porque el hospital que quedaba cerca, era público y no atendían a nadie. A nadie que haya estado en las manifestaciones porque ahí no más llamaban a la policía y los heridos caían en sus manos y difícil poderlos liberar. Fueron momentos muy duros, de mucho temor. Fue duro porque siempre había ese suspenso, porque cada vez que decían que se acercaban los antimotines y paramilitares, los encargados de organizar el tranque, mandaban a varios campesinos a las montañas en donde pasaban noches y con frío porque estaba lloviendo mucho. Ellos debían estar pendientes para vigilar por si miraban alguna camioneta con paramilitares, debían dar el aviso y nosotros prepararnos y estar alertas. Habían noches que no dormíamos y que pasábamos hasta el día siguiente, por el suspenso.

De algo que yo me di cuenta fue de un despertar que tuve, creo que yo tenía un poco errado la idea que me había hecho de los campesinos. Porque según yo, me parecían personas muy fuertes en cuanto a su físico y su carácter, pero en esos dos meses me di cuenta que no todo el tiempo es así. Me di cuenta que son personas que aman muchísimo a Nicaragua, que son personas súper valientes. Porque una cosa es hablar y otra cosa es que ellos lo demuestran. Son súper valientes y que estaban dispuestos a luchar hasta el final, sin importar sus vidas y familias. No fue solo uno, sino varios casos en los que me tocó atender a pacientes deshidratados, la mayoría campesinos porque es su zona, también me tocó atender a pacientes con insomnio y con desequilibrio y trastornos de sueños porque no podían dormir en las noches, ni tampoco en el día. Hacían turnos y las pocas horas que podían dormir, no las dormían porque tenían mucho en la mente. También atendí a personas con muchos problemas, incluso familiares. Me recuerdo de un señor que llegó casi muriéndose y lo hidratamos con mi compañera y lo tratamos poniéndole unos calmantes intravenosos y ya hablando, porque también me tocó jugar el papel de amiga y psicóloga para que pudieran desahogarse porque extrañaban a sus familias. Ese señor me dijo que se sentía muy triste y mal porque su esposa estaba embarazada y no sabía como se encontraba, también me contó que tenía problemas en la finca porque cerca había gente que andaban en tranques y que no estaban a favor. Yo con los campesinos llegué a tener una amistad, me quisieron muchísimo y yo a ellos. Incluso cuando me tocó salir del tranque, fueron muchas lágrimas las que sacamos. Hubo un ambiente de amistad y familia. Nos mirábamos con familia en donde nos podíamos entender y comprender todos los sentimientos.

El día que me fui, lo tuve que hacer a escondidas porque resulta que dentro del tranque, ya habían infiltrados. Incluso agarraron a uno y algunos lo querían matar porque se dio cuenta de muchos planes que estaban haciendo los muchachos y le estaba pasando la información a un grande de la policía. Entonces unos lo querían desaparecer y otros lo perdonaron porque era familiar de una de las muchachas que colaboraba con la comida, más que todo por ella fue que no le pasó nada. Entonces el día que a mí me tocó salir, fue en una rastra (trailer) escondida, porque ya habían comenzado ciertas amenazas hacía mi persona. A los días que yo llegué a mi casa, empezaron con más amenazas. Te comenté de un chico previamente que se había negado a apoyar en el tranque, resulta que es hijo de uno de los Concejales de Juigalpa, Chontales, osea es sandinista. Él me había prestado un estuche quirúrgico porque yo no tenía, y me lo estaba pidiendo de regreso. Comenzamos a ciertas discusiones, porque él decía que si él fuese el presidente mandaría a matar a todos los de los tranques porque no tenían nada que hacer. Él muy a favor del gobierno y yo le llevaba toda la contraria. Todos los sábados en mi casa, con mi familia hacíamos reuniones cristianas en la casa, les llamamos “células familiares” y él llegaba. Y una vez él pasó en una Hilux (las famosas Hilux que eran el terror) y me mandó un mensaje por Facebook diciéndome que él me había visto a mí y a toda mi familia orando y que había pasado dos veces, que anduviera con mucho cuidado porque él ya sabía quien era mi mamá, mi papá, mis hermanos y que conocía exactamente en donde yo vivía. Mucha información personal él las conocía. También me dijo que el día lunes (las amenazas fueron sábado) él iba a necesitar su estuche quirúrgico y que lo iba a recoger uno de los chavalos de la Juventud Sandinista(JS) a recogerlo, que se lo diera a él. Me dijo que él era el líder de la JS en Juigalpa, Chontales, que él mandaba y que cualquier orden que él daba, se tenía que hacer. Yo me negué y le dije que se lo iba a regresar a él y no a nadie más. Al final paró llegando personalmente y mi mamá lo confrontó porque yo tenía miedo y no quería más roces. Después de eso, me empezaron a llegar amenazas a mi teléfono diciéndome que mis días estaban contado y los de mi familia también y que iban a haber ríos de sangre. Que primero iban a empezar por mi cabeza, después por las de mi familia y que ellos ya tenían en negociación a toda mi familia y así como iba a caer toda la gente que estaba en contra del gobierno, así iba a caer yo. Incluso toda la noche se parqueaba, como a media cuadra de mi casa, una moto y aveces una camioneta. Varios vecinos llamaron a mi mamá diciendo que cerraran bien las puertas, porque en las aceras de la casa pasaban unos señores encapuchados revisando la casa, como queriendo entrar. Fueron muchas noches de terror porque escuchábamos en el techo de las casas como si alguien anduviera caminando ahí. Y no sé si te recordás del caso de la Familia que el gobierno mandó a quemar, era lo primero que se me venía a la mente. Que nos pasara lo mismo. Además cerca de mi casa, estaba el tranque de Juigalpa, entonces se escuchaban balazos. Fueron muchas noches que hubo llantos, que estuvimos orando para que pasara a más. Fue todo muy feo y lleno de terror.

Cuando acababa de venir, di mi testimonio en una actividad de Nicaragüenses que estaban recogiendo fondos. Entonces yo di mi testimonio y debido a eso, pude conocer muy lindas personas con quienes ahora tengo una bonita amistad y me ayudaron a conseguir trabajo también. Me alegro saber y sentir que encontré comprensión y refugio en las personas. Ellos me brindaron una ayuda y de consolación porque yo me sentía algo confundida o sin sentido. Porque yo estaba por culminar mi carrera, desde el momento que entraste a la universidad, vos planeas tu vida. Esa fase de mi vida estaba casi lista. Me sentía perdida. Estaba tan apegada a eso que pronto iba a terminar e iba a ser el inicio de otra etapa. Y ahora parece que me lo arrebataron todo. Pero fueron muchas personas que me dieron palabras de consolación, ánimo y me dieron ideas que si no se pudo allá, aquí se puede. Quizás no va a ser lo mismo, pero va a ser algo relacionado y quizás vaya a ser mucho mejor.

¿Qué es lo que más extrañas de Nicaragua?

¡Son muchas cosas! * Se ríe. La comida, aunque aquí tenemos varias fritangas. Pero siento que no es lo mismo. *ríe. Extraño las calles de mi ciudad, recorrer esas calles. Ciertas amistades que tuve allá, muy buenas amistades. Extraño estar con ellos, compartir más momentos y extraño el poder estar en el hospital, porque fue ahí mi segundo hogar. Son muchas cosas, es difícil poder realmente decirlo porque no hay palabras, porque en mi interior siento que quisiera estar allá y poder vivir y pasear por todo Nicaragua. Quisiera poder disfrutarlo más, porque siento que regresar va a tomar un buen tiempo.

¿Cómo ves el escenario a futuro del país?

Con las esperanzas que ese hombres asesino tiene que salir. Pero también pienso que va a ser algo difícil poder levantar el país como antes y mejorarlo. Porque son varios cambios que están difíciles, empezando por la política. Tiene que haber un cambio radical, comenzando desde los concejales, debemos quitar la cabeza y al último de todo ese régimen.

En la parte social afectada, porque ya nos conocemos quienes estamos en contra y a favor del gobierno, creo que todo eso va a depender de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas nicaragüenses. No tiene por qué haber ninguna enemistad porque al final somos lo mismo: Nicaragüenses. Porque el político hoy está y mañana no, pero el que tenemos quiere reinar ahí como si fuera eterno.

En la parte económica, también está difícil porque aparentemente, años atrás cuando no hubo ruido de todo lo que ellos estaban haciendo a escondidas, “todo se miraba bien”. Pero siempre habían quejas del obrero sobre la canasta básica en relación con su salario. Pero al régimen no le molestaba nada, porque ellos o tenían todo. Con todo esta “revolución” espero yo, que vaya a cambiar porque ha sido un desastre en la parte económica. Porque creo que para lograr una estabilización en esto, va a tomar un gran tiempo.

¿Te imaginas lo que nos va a costar reconstruir el país después que Daniel Ortega finalmente se vaya?

TODO. Comenzando desde la parte política. Sacarlos a todos, a la policía que es algo indispensable. Eliminarlos de sus cargos, no me refiero a eliminarlos como personas, pero si eliminarlos de donde están.

Algo que queras decir a las y los nicas en en el exilio y a los que se quedaron.

A los nicas que están en Nicaragua, la verdad es que hay que seguir para adelante. Tengan muchas más fuerza y valentía para poder seguir en la lucha. Admiro muchísimo a los muchachos y muchachas, a todo ciudadano desde el más pequeño, al más grande, que sigue todavía allá en la lucha. Aunque te maten o veas que enfrente tuyo están matando a cualquiera que está en la lucha, todavía siguen con ánimo de querer ver libre a Nicaragua del régimen de Ortega – Murillo. Sigan pidiéndole a Dios para que él intervenga de una manera divina y para el derrame de sangre.

Para los exiliados, igual, tengan mucho ánimo. Es duro salir de nuestro país con las manos vacías y empezar de nuevo. Es duro estar fuera del país y su zona en donde estaba toda la vida realizada. Me ha tocado conocer a veces a ciertos nicas que han salido desde antes de Nicaragua y por alguna razón nos han dado la espalda a los exiliados, algo que ha sido muy feo de vivir y doloroso. Pero aquí toca ser fuerte y van a haber momentos donde nos va a dar tristeza y depresión hasta el punto de no querer salir, lo he experimentado. He querido encerrarme en mi dolor y en mí, pero no tiene que ser eterno porque tenemos que salir adelante. Hay que ser fuertes porque no hay de otra. Porque si te pones débil, la gente se aprovecha. Lo que no logramos en nuestro país, donde estemos lo vamos a lograr. No todo está perdido, y es cierto que nos arrebataron toda nuestra vida, pero en donde estemos podemos conseguir para el resto de la vida. Es comenzar de cero, pero puede ser un buen inicio.

Kreyla Lopez

Nota: ¿Sos o conoces a una exiliada política debido a la dictadura de Daniel Ortega? Sos bienvenida a compartir tu historia conmigo. No dudes en escribirme. 

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