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Testimonios desde el exilio #6

Brenda Merlo

Brenda Merlo

Actualmente vive en Illinois, fue estudiante e Comunicaciones de la Universidad Centroamericana de Nicaragua (UCA), tiene 19 años y estuvo activa dentro de las marchas desde antes de abril del 2018 con sus compañeros de universidad. Empezó a sumarse a los miércoles de protestas y a las demás marchas como las del orgullo, el día de la mujer y contra el canal. Cuando empezó toda la crisis en Nicaragua se sumó a las protestas y luego empezó a organizarlas con otros compañeros y compañeras. Encontró una manera de desenvolverse en las marchas, dejando sus sentimientos, pensamientos y encontró un lugar en donde sus ideas eran aceptadas y eran reciprocas. Se convirtió en exiliada desde junio del 2018, junto con su hermana gemela.

¿Desde cuando estás fuera de Nicaragua? 

Desde junio del 2018.

¿Cómo fue el proceso de salida de Nicaragua? ¿Con qué dificultades te topaste?

Fue súper rápido. Yo hablé con mi mama porque nos quería convencer de que nos fuéramos del país. Entonces yo le dije que teníamos que hacer la salida. Eso creo que fue un siete, el ocho compramos el boleto y el vuelo salía del 10 de junio. Tuvimos que salir de la casa el nueve para irnos a Managua, y esperamos ahí una noche y el vuelo salió de madrugada. Creo que a mañana siguiente Felix Maradiaga y la policía estaba lista para cualquier percance.

Las dificultades fueron más que nada, el estrés de no saber cómo comportarme en el aeropuerto. Yo quería sacar mi bandera de Nicaragua, me pelee con mi amiga y con mi hermana porque no querían. Yo quería y estaba metida con la idea de sacar la bandera, pero al final preferí no hacerlo. Yo estaba súper molesta porque no me dejaron.

¿Cómo te ha tratado la gente cuando les has compartido tu historia?

Cuando con la gente de acá, casi que no les cuento mi historia. Pero les digo que hay una crisis en mi país, no puedo estar ahí y por eso me vine. Aveces no quiero que piense como “¡Ay que molesto esto!”. A los que he tenido confianza de contarles todo, han estado en un plan muy tranquilo, tipo “vos para lo que necesites aquí estoy.” La mayoría se imaginan que mi mamá la debe estar pasando mal, porque no nos tiene allá.

Yo me vine a Illinois por una amiga que me abrió las puertas de su casa y que me ha ayudado a desenvolverme en esta parte del mundo. Y ella es mi único apoyo emocional que tengo físico presente.

¿Qué es lo que más extrañas de Nicaragua?

La comida, hermana. La comida. ¡Ala! Uno no sabe lo valioso que es un maduro frito, hasta que lo pierde. Uno no lo sabe lo que es unos córdobas que usas para comprarte un tamalito para acompañarlo con tu gallopinto hasta que ya no existe. Aquí nadie tiene idea. Y nunca sabes apreciar vivir en un país que ama tanto a su comida, tanto como a uno mismo, hasta que llegas a un lugar y les enseñas a la gente unos tostones y te dicen “Uy no me gustaron.” *rie. Y te duele. Aquí hay muchos mexicanos, entonces como muchísimo chile y solo ver el plato lleno de chile, me dan ganas. A todo le echan chile aquí.

¿Cómo ves el escenario a futuro del país?

Pues mira. He encontrado un asunto muy interesante entre los chavalos y las chavalas. Muchos dicen “ay estoy chavalos solo son bacanal, solo son fiesta.” Pero increíblemente veo que ha vuelto la vida nocturna en la Ciudad de Managua y los chavalos han encontrado ahí su forma de protestar. Van con la esperanza de que la gente no olvide de que estamos en una crisis y cantan el himno nacional. Porque estar en una disco solos cantando el himno nacional, a mi me daría miedo regresarme a mi casa más tarde.

Solo siento que las redes sociales pueden ser un problema porque mucha gente se cree todo lo que publica ahí. Es como una bola de nieve que tiras desde el Everest y que no podes detener y que va para abajo. Es una bola de desinformación, de memes y de cosas que no están bien pensadas. La gente ya no sabe qué hacer y qué no hacer o que creer o que no creer. Uno tiene que ser muy crítico o imparcial, hay cosas que la gente se inventa y yo creo que no podemos ponernos en el plan de ponernos a inventar cualquier babosada. La gente no creo que sea suficientemente tonta para creer en eso y esparcir información por todo el mundo.

Tenemos que tener en cuenta también que no todos tenemos el mismo pensamiento, así que hay que ser menos radicales. Todos queremos lo mismo y es que Daniel Ortega se vaya del poder. Hasta creo que algunos que están del lado de él quieren que se vaya porque ya vieron que muchas zanganadas han hecho. Entonces no podemos seguir pensando que si no pensás como yo, no estás conmigo y estás con ellos. Es algo que tenemos que dejar de un lado que si un chavalo hizo esto, o una chavala hizo aquello se va a ganar un nombre, porque las acciones hasta más pequeñitas pueden tener un impacto tan grande. También tenemos que dejar de pensar que si por un chavalo que levantó más que otro en una protesta es el siguiente presidente o diputado de Nicaragua. Los líderes van a salir por sí solos. También tenemos que dejar de decir que no nos involucramos en política, porque mientras estás levando la voz en contra o a favor de alguien o algo, estás haciendo política.

Tenemos también que ser realistas y dejar de pensar que habrá un cambio de la noche a la mañana, recordemos que no somos el único país que estamos en este proceso. Está Venezuela también y creo que podríamos ver cómo trabajamos con ellos, porque nuestra libertad también es la de ellos.

¿Te imaginas lo que nos va a costar reconstruir el país después que Daniel Ortega finalmente se vaya?

¡Uy! Esto lo he pesado antes. Con mi hermana nos sentábamos a platicar sobre política. Yo desde niña fui muy apegada a la política y aveces yo venía y le preguntaba su opinión. A pesar que no somos de las hermanas que hablan mucho, siempre podemos encontrar el momento de platicar de qué pensamos de algo. Yo siempre decía “Yo voy a ser presidenta de Nicaragua y eso va a estar bien tuani”. Tonterías que uno piensa. Pero ya regresando, siempre le decía a mi hermana “Mirá, pero vos sabes que al siguiente presidente de Nicaragua, le va a tocar súper, súper pesado hacer cosas. En cuatro años, apenas va a poder lograr alguna que otra cosa. Y para poder depurar de verdad todo el Estado está difícil. Puede que nos tome mucho más de cuatro años. Todos los políticos de los últimos 50 años han sido corruptos y todavía quieren pasar toda esta piñatería y pasárselos a esta generación de sapos y sapas.

Es necesario que dejemos de lado muchos de los estigmas que nos han perseguido durante décadas, para poder construir una cultura y una cultura diferente. Me he dado cuenta que hemos vivido tan feo la política y hemos escuchado tantas cosas de la política de Nicaragua desde niñas y niños, que si no sabes de política es bastante difícil tomar tu postura por vos mismo. Todo el mundo sabe quienes son las figuras del poder y de cómo se dan las cosas y quienes hacen los tantos robos. Y existen muchos Danielistas que dicen “Ay el comandante siempre gana” y están los otros que dicen “¿Para qué voy a ir a votar si ya sabemos que siempre gana Daniel Ortega’” Pero si te das cuenta, ambos saben cuál es el destino de Nicaragua, siempre quedando Daniel Ortega Saavedra.

Algo que queras decir a las y los nicas en en el exilio y a los que se quedaron.

A la gente que está en el exilio, pues que lo están haciendo bien. Nosotras las personas que estamos afuera nos damos cuenta el esfuerzo que hacen y lo difícil que es esto y lo jodido que es. Y vamos a encontrar mejores días. No nos preocupemos si a la gente le desagrada nuestras actitudes y nuestras decisiones, porque al final y al cabo tenemos que velar por nuestro bienestar.

A la gente que está en Nicaragua, dejen de joder. Ya que cada quien tomó su decisiones y ustedes que están en Nicaragua, excelente ustedes pueden. Pero tiene que entender que aveces la vida nos lleva a tomar diferentes decisiones y no podemos simplemente criticar y burlarnos y decir “Esta persona es incapaz o no pudo aguantar o que se vive.” Porque no estamos cómo ni ellos, ni nosotros. Todos estamos perdiendo en esto,  y no tenemos por qué estarnos comiendo entre nosotros. Las personas que están en Nicaragua deben aguantar a los Ortega y a los sapos y nosotros por nos jodemos porque no sabemos qué va a pasar con nuestro futuro y el futuro del país. Tener 19 años y no saber qué va a pasar con tu vida el próximo mes, es estresante. Por lo menos los que están Nicaragua saben que tienen una casa a la que llegan  dormir y nosotros no sabemos si nuestras familias están bien, si andan detrás de ellos o si ha habido asedio y no podés protegerlos si te necesitan. Entonces creo que no podemos estar hablando de que los que se fueron porque no aguantaron estar en el país o porque eran unos llorones o cobardes. Creo que sería mejor que no se encarguen de su familia y que ayuden a que el país no se desmorone tanto.

Algún días nos vamos a reunir para seguir cantando Viva Nicaragua libre. Miremos todos juntos hacia la celebración que tendremos cuando Daniel Ortega se vaya.

A las mujeres me gustaría decirles que se mantengan fuertes, creo que no soy la única que tiene miedo de todo aquello que somos víctimas en Latinoamérica y en Nicaragua. Pero hemos podido con muchas cosas y también vamos a poder con esto. Vamos a estar bien y solo necesitamos ser fuertes y creer en nosotras mismas para poder salir adelante y vamos a regresar pronto.

Brenda Merlo2
Foto por: http://www.obreradelatecla.com

 

Nota: ¿Sos o conoces a una exiliada política debido a la dictadura de Daniel Ortega? Sos bienvenida a compartir tu historia conmigo. No dudes en escribirme. 

 

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