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Testimonios desde el exilio #3

 

Grecia López

Grecia Lopez

Chavala joven, activista azul y blanco. Estuvo secuestrada por la policía orteguista para ser interrogada en la cárcel el “Chipote”, lugar conocido por torturar y reprimir a presos políticos. Estuvo activa en el Comité por la Libertad de los Presos Políticos y tuvo que abandonar Nicaragua por su participación en las marchas, protestas y levantamiento estudiantil. Se convirtió en exiliada a finales de septiembre del 2018.

¿Hace cuanto estás afuera de Nicaragua?

Creo que. *pausa* Es que he bloqueado un poco el timeline que tengo, pero creo que fue a finales de septiembre que me fui de Nicaragua.

¿Cómo fue el proceso de salida de Nicaragua? ¿Con qué dificultades te topaste?

Te voy a decir la fecha exacta, como te digo, lo tengo bloqueado, pero como en las primeras semanas de siempre del 2018 a mi me agarró la policía junto con otras compañeras y compañeros, incluido Edwin Carcache*. Nos llevaron juntos al “Chipote” y nos hicieron los interrogatorios, estuvimos todo el día pues ahí secuestradas, porque no teníamos ninguna orden de captura, ni nada parecido. Cuando a nosotras nos soltaron, porque nos soltaron a las cuatro chavalas que íbamos juntas, como a eso de las 11 u 11:30 de la noche, cada quien se fue a la casa de sus papas o de quien nos fuera recoger, porque ahí te llega a recoger algún familiar. Entonces lo más prudente era que cada quien se fuera para su casa, porque tal vez la policía pretendía que nos fuéramos a reunir a la casa de seguridad y los lleváramos a donde estaban los otros chavalos, que ellos claramente tenían interés de secuestrar. Entonces nos fuimos a nuestras casas.

Mi mama me llamó, pues toda mi familia estaba súper alterada y bien conmocionada con todo lo que había pasado. Y mi mamá fue seria, me dijo “Mirá ¿al final qué vas a hacer? Vos ya no podés estar ahí, ya es demasiado riesgo, vos estás enferma.” Porque yo tenía un problema de hiperparatiroidismo, ya no porque me hice exámenes médicos y me recetaron un medicamento diario. Mi mamá estaba al tanto pues, que en las cárceles les negaban el medicamento y la atención médica a los reos. Habían casos súper graves con gente con leucemia, con diabetes y cosas así, muy, muy graves y no les brindaban la atención médica y ni les dejaban pasar su medicamento como era debido. Y yo claro, tomo medicamento diario, y si en una semana que no me daban una pastilla e iba a terminar muerta por eso y no porque me mataran ellos. Honestamente, es una forma fea de morir si estás en todo eso. Y pues me dijo mi mamá que tenía que irme, pensar en mi y que no estaba en las condiciones de estar presas y resistir ahí adentro. Porque ahí se pasan miles y miles de cosas, como hambre, porque si a ellos (la policía) se les da la gana, no te dejan que tu familia te pasen alimentos. Te puede pasar mil cosas y debes de estar en buenas condiciones de salud para decir: yo resisto y voy a resistir todo el tiempo.

Yo manejo muy bien la situación porque yo trabajé, junto con Edwin y muchos más, en el comité que se creó por la libertad de los presos y las presas políticas, integrado por los familiares. Entonces yo escuchaba todas las historias de las mamás, de los esposos también que estaban ahí y eran muy impactantes y yo en ese momento como que no caía en cuenta qué era lo que podía pasar si a mí me agarraban y de lo que me iban a hacer. Y yo la verdad, que estaba por la vida muy guerrilla y todo, pero el día que sí nos agarraron, me dio un ataque de ansiedad, porque yo claro, con la enfermedad, sufro de ansiedad y estrés. Hasta ese momento no había tenido ningún ataque de ansiedad porque tal vez vivían con adrenalina todo el tiempo, pero en ese momento si fue muy, muy impactante. Para esas fechas ya teníamos un viaje a Washington con una compañera para tener una reunión con algunos funcionarios de la CIDH. Entonces ya estaba en los trámites de mi visa y y estaba todo preparado y pues cuando nos soltaron, otras muchachas también tenían un viaje.  Había una que tenía que ir a la Universidad de Georgetown y también ya tenía todo preparado, entonces las cuatro salimos de Nicaragua como en las primeras dos semanas y pues así salí. Estuve donde una tía en Estados Unidos un tiempo, luego me vine para Bélgica.

He sido muy afortunada fijate, esto es un privilegio. Voy a decirlo de esa forma porque muchos tienen suerte y otros privilegios, en mi caso exactamente fue por privilegio. Yo tenía la opción de salir de Nicaragua en el mismo momento que se disparó todo esto y mi familia me dijo que ya tenía que irme y todo el tiempo me preguntaban y yo lo obviaba, yo no tenía en mi cabeza salir de Nicaragua, al menos hasta ese momento. Mi novio vive acá, él es nica-belga, yo lo conocí en Nicaragua y ya teníamos cinco años de relación. Y claro era irme a España, porque mi mama vive ahí, donde mi tía o donde mi novio, yo tenía a donde ir. Yo no me quería ir. Pero al fin de cuentas tuve que salir y ya cuando estaba en Estados Unidos iba a ser mucho más fácil para mí. En Estado Unidos tenía que estar saliendo cada seis meses y sino, tener que pedir un asilo político, pero con eso no podés salir del país, ni ir a Nicaragua, ni a ningún otro. Mientras que acá estoy arreglando mi estadía porque estoy en una relación que tiene la nacionalidad. No hay necesidad de casarse, entonces es un proceso fácil. Y yo pues cuando tenga todo, ya podré salir de acá y podré ir a Nicaragua sin problema y si en un futuro las cosas mejoran o se me dispara. Por eso decidí venirme para acá.

¿Cómo te ha tratado la gente cuando les has compartido tu historia?

Hay mucha gente que maneja un poco. Aquí más por el hecho que Amaya* es belga también, entonces sus hermanos y la diáspora de Nicaragua ha trabajado mucho para darle visibilidad, algo que no se estaba haciendo. Entonces cuando los hermanos de ella, que están, llegaron, trataron de trabajar en eso. Hay gente que sabe de las situación y otras que del todo la ignoran. Entonces cuando yo les platico, más en estos países de acá, se quedan muy impactados porque esto es una situación surreal para ellos. Era surreal para nosotros que estábamos ahí en Nicaragua, ahora que esta gente que por ejemplo ve en Francia que cada semana hacen protestas masivas y aveces se tornan violentas y hay peleas contra la policía, no se escucha de ningún muerto o cientos de presos políticos. Protestar es algo común  aquí, vas a las plazas grandes y hay manifestaciones, es algo que la gente lo normaliza. Lo que ellos no conciben es que por el hecho de hacer eso, te metan preso o te maten. Entonces cuando ya les platicas de eso se quedan, en blanco y se salen un poco de sus casilla y les parece muy surreal. Les platicas un poco sobre las cosas de trasfondo, que es una dictadura de tantos años y que hasta la esposa es la vice-presidenta entonces todos ellos se preguntan de cómo es posible que un país en pleno siglo XXI esté viviendo eso y hayan personas en el poder tan nefastas. Te toca platicarlo y unos lo pueden asimilar.

¿Qué es lo que más extrañas de Nicaragua?

¡Uff! Bueno, a parte de mis compañeros y mi grupo y mi movimiento, porque estuvimos viviendo juntos meses. Pues a mi familia obviamente, pero lo que pasa es que a ellos los he visto muy, muy poco porque todo el año estaba en clases en abril, ahí en Managua, y yo soy del norte de Nicaragua, de Jalapa y yo no los había visto desde las primeras semanas de marzo. Porque desde hace unos años también he venido a Bélgica por vacaciones de diciembre, entonces siempre estaba las vacaciones acá y luego me iba para Nicaragua a ver a mi familia y este año yo planificaba verla más seguida, pero tampoco se pudo. Y también extraño la comida, la gente, la vibra, el clima porque no tenés que anda súper arropado y viendo en dónde meterte por el frío.

Extraño toda mi vida. Mi vida quedó allá y espero que solo esté en pausa y no quiero pensar que se ha perdido todo.

¿Cómo ves el escenario a futuro del país?

Es muy complejo porque si es verdad que la población, los nicaragüenses llegaron a un punto en que ya se dieron cuenta que era una situación que no se podía sostener, una dictadura que ya la población no puede sostener, nos dimos cuenta lastimosamente muy tarde. En cuanto todas las instituciones, las escuelas y toda la esfera pública de Nicaragua está totalmente comprada por el gobierno y es muy complicado ir desenfrascando eso, porque a pesar que es una gran masa que está luchando, la mayoría de la población, aún está desarmada, desorganizada y que hay tantas cosas. Y aunque sí ha habido una organización excelente desde el primer día, (porque sino no se hubieran logrado las cosas) pero para hacerle frente a la máquina, que el día de hoy es el FSLN, todavía no ha habido una organización, porque también ha sido imposible que se pueda organizar algo de esa magnitud en este periodo, es muy complicado, pero se tiene que llegar a ese nivel de organización para que se vaya aislando más al gobierno, pero pues ser un proceso muy largo. Tiene que pasar algo muy significativo pronto para que se pueda ejecutar una cada tipo dominó para que vayan cayendo más piezas que nos permita a nosotros, liberar lo que es Nicaragua.

¿Te imaginas lo que nos va a costar reconstruir el país después que Daniel Ortega finalmente se vaya?

Eso es una barbaridad. En Nicaragua hay una cantidad de jóvenes, personas, adultos, que tienen mucha disposición y mucho amor a la patria, personas muy inteligentes, personas que sobrepasan las cualidades que hoy en día gobiernan y que administran el país. El problema es que la mayoría de esas personas han mantenido en el margen y no se han querido involucrar en la política nacional debido a la corrupción y desastre que ha habido en esta historia. Pero hay capacidad. La cuestión aquí es que la gente se de cuenta que la política es importante, yo soy estudiante, o era estudiante de Ciencias Políticas en la UNAN y algo que nos decía un profesor era que mucha gente decía que era “apolítica” y pues no se daban cuenta que estaban siendo políticos con decir eso. La política involucra todo, el día a día de cada persona. Cuánto va a costar los frijoles y la luz, todo involucra. El problema es la gente que llegan con la política a hacer corruptos y a envenenar lo que es en sí. Pero mientras más personas se involucren en cosas mínimas, por ejemplo en la UNAN, la mayoría de nosotros no quería meterse en lo que era UNEN porque para muchos era “estar chupando la teta” como decimos en Nicaragua y estar haciendo nada, porque no aprendes nada, solo estás en una oficina y estás haciendo despilfarre de los ingresos del 6% que se le da. Entonces desde ahí nosotros como estudiantes hemos delegado todo lo que fue UNEN, todo lo que fue la organización universitaria a ese tipo de gente. Ahí vemos las consecuencias, no tenemos ninguna organización que se suponga sea legal y que nos represente. Lo delegamos y no nos importó, lo ignoramos y no nos queríamos mezclar con ese tipo de gente, pero también pasa a planos muchos más grandes, que es el plano del gobierno nacional, que es más delicado aún.

Si nosotros como jóvenes explotamos nuestras capacidades y tratamos de educarnos y contribuir a reconstruir la Nicaragua del futuro se puede lograr muchas cosas y se puede lograr en poco tiempo. Pero sí, se va Daniel Ortega mañana, vas a tener que lidiar con una comunidad de ellos, que todavía creen en ellos que son por lo general, gente violenta y que no van a acoplarse a nada que no esté en manos de ellos. Vamos a tener que limpiar todas las instituciones, eso sería un gran paso, aunque yo nunca he estado de acuerdo en eso que quitas un gobierno y quitas toda la planilla, porque eso es lo que han hecho los liberales, los sandinistas y los demás, todos los han hecho. El gobierno es como si cambias de casa, se va todo mundo. Yo nunca he estado en pro de eso, pero teniendo en cuenta que actualmente Nicaragua, si es verdad que hay mucha gente que se dice ser sandinista y no están de acuerdo con lo que pasa y están secuestrados, hay mucha más en puesto estratégicos que siguen con esos dogmas de revolucionarios y Daniel Ortega, son todo lo mismo. Por limpieza, tenés que quitar a toda esa gente, lastimosamente. La policía, el director, no vas a dejar a la policía tan sucia que la gente le tiene miedo y no confian en ella. Entonces esa es la parte más complicada. Luego, en Nicaragua hay un fenómeno que tristemente lo tenemos y es que, por ejemplo se crearon todos los autoconvocados, las organizaciones en base a los autoconvocados y si te organizas como un grupo, siempre va a haber alguien que se va a preguntar que “quién sos para mandarme”. Esa idea de “yo soy líder”, “yo soy libre y nadie me manda” por desgracia hay muchos que la tenemos y se ve mucho en nuestro país. Entonces es ir descontruyendo todas estas ideas que hemos aprendido a través de gobiernos dictatoriales y autoritarios. Pero también es más que todo ir reconociendo las ideas y las capacidades que tenemos como jóvenes. Por ejemplo mi hermana estudia Ingenieria en Energias renovables y a sus compañeros los asesinaron, Orlando y a otro muchacho que se llama Cruz, que lo asesinaron un par de meses después. Estos chavalos eran muy inteligentes, muy capaces, el segundo estaba estudiando dos carrera, dos ingenierías a la misma vez y te das cuenta que la materia prima humana que hay en Nicaragua, se ha estado perdiendo. Lastimosamente se han ido, los han asesinado, nos han exiliado y es gravísimo eso para un país. Pero ir concretizando eso, que hay capacidades es algo a lo que hay que ponerle empeño y tener la intención de darte para formar parte de la reconstrucción de Nicaragua.

Algo que queras decir a las nicas y los nicas en en el exilio y a los que se quedaron.

Pues, fuerza, perseverancia, positivismo. Que no nos desanimemos porque, hay algo que pasa que es muy frustrante, esto de la impotencia. Cuando estaba en Nicaragua sentía que no estaba haciendo mucho o la gran cosa, no es como que fuera a matar a Daniel Ortega y aliviar todo esto, pero cuando estaba allá, sentía que hacía algo que por mínimo, lo estaba haciendo, por lo menos para hacer la impotencia a un lado. Sin embargo ahora que estoy acá, veo todo lo que está pasando, veo cuando a mis compañeros los agarraron o los soltaron y me da un estrés. Y me pregunto ¿yo qué puedo hacer desde acá? Y a muchos nos bloquea. Yo he estado semanas en donde no salgo de la casa porque ¿qué hago con mi vida? ¿qué puedo hacer? Ya no puedo hacer nada, ya no sirvo para nada en todo lo que está pasando por Nicaragua, pero hay que dejar eso a un lado porque yo sé que sí es duro, es duro estar como viendo todo lo que está pasando a través de una pantalla. Pero tenemos familia todavía en Nicaragua y debemos buscar la manera de apoyarlos y seguir compartiendo información. Por ejemplo si están en algún país en donde hay muchos exiliados que llegan, no sé, darles un poco de motivación y si podes hacer algo para ayudarlo, lo ayudas. Son cosas que uno bien los puede hacer, aunque no estés en Nicaragua. Mantengamos la fe y la fortaleza, porque es difícil y para otros mucho más complicado y mucho más frustrante, porque pues aunque yo no tenga esa experiencia, lo he visto. Yo aquí tengo conocidos que son refugiados de Venezuela y Nicaragua y ellos han parado en casas social y es muy duro para ellos también.

¡FUERZA!

Grecia Lopez (2)

Nota: ¿Sos o conoces a una exiliada política debido a la dictadura de Daniel Ortega? Sos bienvenida a compartir tu historia conmigo. No dudes en escribirme.