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Testimonios desde el exilio #1

Médica Vandálica

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Este es el seudónimo de una chavala médica que estuvo activa en los puestos médicos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y que estuvo para el ataque de los paramilitares a las y los estudiantes refugiados en la parroquia Jesús de La Divina Misericordia el 13 y 14 de julio del 2018. Actualmente se encuentra como refugiada política en un país europeo, que por motivos de seguridad, no desea compartir.Se convirtió en exiliada desde octubre del 2018.

Para empezar, contame cómo estás.  

Hmmm. ¿Qué como me siento? Creo que es una pregunta media difícil fijate. Hay como una montaña rusa de emociones. Justamente el viernes y sábado miré a nicaragüenses porque hubo una obra de teatro acá. Y cuando los veo me siento súper contenta porque escuchás el acento, hablás con tu gente, pero después nos veo a todos juntos que no tenemos aquí ni una casa, que no tenemos nada material, pero pues tenemos nuestra vida, nuestra salud. Entonces es un poco duro, pero también te da alegría entonces es como una mezcla de sentimientos.

Vivo en un refugio, soy la única latina que vive acá en el refugio. Pero creo que esa es otra historia, porque cómo convivís con un montón de culturas, pero a la vez cómo podés defender la tuya, que a muchas personas les ofende porque aquí viven muchos árabes, iraníes, africanos y pues, vos sabes como los latinos somos gente muy afectuosa, cariñosa, que hablamos y todo y pues, para muchos de ellos, que una mujer sola ande aquí y que platique con hombres, es un escándalo. Entonces lidear con el día a día, a parte del idioma, el frío, son pequeño retos que tenés y todos los que andás cargando en tu mente. Que tenés a tu familia en Nicaragua, que tenés una orden de captura, que tus amigos están presos, que otros chavalos y chavalas que conoces andan haciendo “piquete express” y tenés miedo de que los metan presos, de que los torturen, entonces es bien difícil porque te tenés que concentrar en tu vida, porque estás también viviendo, pero también tenés un montón de cosas atrás. Pero mucha gente piensa, ok ya estás en el exilio, seguro, tranquilo, ya estás “chill”. Pero no es así. Cuando vos estás solo, no tenés ni un peso y tenés que esperar un proceso legal, es una cosa muy dura. Y mucha gente aveces ni siquiera se imagina que existe refugios en donde hay gente durmiendo en cuartos de 4×4 o 3×4 en donde estamos cuatro personas. Me gustaría que la gente supiera que no todo es color de rosa en el exilio. La lucha es otra, fuera de tu país. Sufrís racismo, clasismo y muchas veces no lo mencionamos tal vez por pena o no sé por qué. Es lo que vivo y no tengo por qué ocultarlo.

¿Cómo fue el proceso de salida de Nicaragua? ¿Con qué dificultades te topaste?

Eh. Mi salida fue bastante trágica porque creo que como muchos nicaragüenses, salís sin planearlo. Salí con una mochila que tenía dos pantalones y dos camisetas. No me despedí de mi familia, no veo a mi familia desde junio del año pasado (2018), ya casi un año. Pues salí sola, gracias a redes de apoyo, gente. Gente muy linda la verdad, que siempre me apoyó, amigas, mujeres. Gracias a esas mujeres a esas personas fue que yo me pude mover para salir del país. Y este, pues la verdad es que yo salí en bus hasta ¿Qué te puedo decir? Me fui por Ocotal, Jalapa, después busqué la frontera y salí hacia Honduras. Entonces yo estuve en Honduras tres meses, preparando mi viaje para salir del hemisferio porque, la verdad es que pues, Centro América no era la mejor opción, además no me sentía segura. Posteriormente en Honduras se dieron hechos de paramilitares, también de gente que estaba dando información de otra gente que estaba viviendo allá, algo similar a Costa Rica, pero tal vez no en la misma magnitud porque no es la misma cantidad de gente, pero sí son hechos que se dan. Entonces, yo la verdad que no me sentía para nada segura, entonces decidí pues que necesitaba moverme y fue ahí que hice una recolecta digital. Y gracias a esa recolecta digital, a GoFundMe, fue que yo pude salir del país porque de lo contrario pues yo no hubiera podido moverme porque yo no tenía ni un Córdoba y ni una Lempira tampoco.

Entonces, la verdad es que yo no puedo ser mal agradecida y quejar porque, creo que debemos dejar de decir que somos privilegiados porque todos tenemos ciertas necesidades en dados momentos, pero sí puedo decir que soy afortunada porque he sentido el amor y el afecto de la gente, la solidaridad real y la sororidad también.

¿Cómo ha sido tu experiencia con la gente cuando les has compartido tu historia?

¡Ala qué difícil! Creo que yo no me puedo quejar con las nicas y los nicas porque ¡ala púchica! osea, han sido increíbles. Me han abierto las puertas de su casa, yo anduve en casas de seguridad en Nicaragua, yo me estuve moviendo por diferentes lados, la gente siempre me protegió y yo me siento muy feliz de haber conocido a todas esas personas maravillosas, en verdad. Les agradezco con todo mi corazón, en serio estoy muy, muy agradecida con la vida, con esas personas y con todos las chavalas y chavalos con los que estuve todos esos meses en la lucha, no puedo dejar de agradecerles que fueron parte de todo esto, pues.

Y creo que un evento que recuerdo, así bien, fue cuando estaba en Honduras y me di cuenta que habían paramilitares en el centro de Tegucigalpa, yo le escribí a un chico de la Diáspora en Estados Unidos para pedir la ayuda para ver si podía de alguna manera, ayudarme para ver si podía moverme y recuerdo que él me dijo que él tenía comunicación con la gente de Honduras y que en Honduras no había nada. Y pues, creo que esa es una de las cosas que me ha dolido. Yo solamente le dije, ok gracias y no seguí pidiendo pues, porque también llega un punto en donde no tenés nada y por necesidad tenes que pedir, tenés que rogar aveces ayuda. Muchas veces es voluntaria, pero otras veces es como pues, lo pedís y la gente se ve en la necesidad de ayudarte, pero otras veces, ni siquiera pidiéndolo obtenés nada. Y no digo que la gente te tenga que dar algo a la fuerza, sino que si se supone que estás trabajando en pro de la lucha y de apoyar y que sos parte de una estructura organizada en un país tan poderoso como Estados Unidos, pues uno cree que podes entablar algún tipo de conexión o de red con esa gente. A mi experiencia, a título personal fue que se me negó ayuda pues. A mí quien me ayudó fue la Red de Defensora y las personas y los civiles comunes. Después de ahí, ningún organismo no gubernamental, ninguna ONG grande a mí me ha dado algo. ¿Sabes? Yo puedo estar aquí o donde sea y puedo decirlo, yo le debo lo que le debo a la gente. Y creo que no es deber porque, considero que la gente te ayuda de forma voluntaria, pero yo me siento con eso de ¡WOW! ¡Gracias pues! Y pero de ahí nada más, en Hondura, fue una nicaragüense también la que me acogió en su casa, una mujer increíble, muy fuerte, de principios. Y creo que las mujeres han dado la cara bien fuerte y la han plantado de una manera bien contundente en esta insurrección.

¿Qué es lo que más extrañas de Nicaragua?

¿Qué qué extraño de mi casa? ¡Ala! *suspira* y en *susurros contesta* ¡Es difícil fijate! *hace una pausa larga* Pues extraño todo. Extraño a mi familia, extraño a mi abuelita que tiene 83 años y no sé si voy a volver a verla, me da miedo que se muera, creo que es uno de de mis principales miedos. Mi hermano que va a cumplir 18 años este mes y no voy a poder estar ahí, mi único hermano. Extraño mi barrio, extraño salir a comprar las tortillas en las mañanas, el fin de semana. Comerme una leche agria, comerme un nacatamal, ver a mis amigos. ¡Ala! *Pausa larga* ¿Es difícil sabes? Es difícil *se le quiebra la voz. Es difícil saber que estás fuera y que no sabes cuándo vas a volver. Escuchas las historias de los señores de los 80 que se fueron y todos te dicen: No tengas esperanzas de volver. ¿Pero sin esperanza qué es lo que somos? Entonces creo que *se ríe* extraño andar en la ruta también y salir a correr con mi hermano. Extraño a los gatos de la casa, comer mango, comprar jocote en la parada de bus. La verdad que mi sueño es volver a Nicaragua. Mi sueño es volver y ejecutar un montón de proyectos que tengo en mente, tratar de ser útil a la sociedad y de seguir transformándonos. Eso.

¿Cómo ves el escenario a futuro del país?

Ok. Considero que sí que tenemos un trabajo muy arduo en Nicaragua posterior a un cambio de gobierno, y digo considero y me involucro, porque me considero parte de esto. Porque considero que tenemos que estar consientes de que si querés y sabés lo que se viene, hay que estar dispuestos a trabajar en pro de Nicaragua, no en pro de intereses personales. Porque si miramos en retrospectiva, eso fue lo que pasó en los 80. Estaba la idea revolucionaria, el romanticismo de la revolución y ese fue el momento propicio para que muchas personas, que tenía intereses en el poder, fueran y lo cogieran. Entonces va por ellos, pues porque no podemos repetir esos mismo errores.

Creo que necesitamos trabajar arduamente en la salud mental, es una urgencia para todas y todos. Además de eso, interiorizar y vernos desde el “yo” ¿Qué es lo que yo estoy haciendo por mi sociedad y qué es lo que yo NO estoy haciendo por mi sociedad? Dejar de culpar al otro de lo bueno o de lo malo, aceptar nuestras características buenas, pero también aceptar nuestros errores. Y creo que asumirnos es algo que nos falta mucho a las y los nicaragüenses. De pasar la pelota caliente al que tiene la culpa, es algo que traemos bien arraigado. Como la cultura del caudillismo que se ha mencionado un montón de veces, pero es verdad. Siempre estamos buscando que haya un líder, pero creo que eso tiene mucha relación con que no nos asumimos, entonces nos da miedo decir que tenemos capacidades, porque también nos da miedo decir o no nos gusta decir que tenemos culpa. Entonces, ok “no me meto, porque si sale un clavo después, que se lo echen al otro.” Entonces es como, no hago, pero tampoco dejo hacer. ¿Me entendés? Entonces creo que tenemos que trabajar en eso.

¿Te imaginas lo que nos va a costar reconstruir el país después que Daniel Ortega finalmente se vaya?

Nos va a quedar un país en ruinas, un país destruido en todo los sentidos. La naturaleza, la economía, la moral, aunque la moral es algo relativo, pero me refiero a los principios humanísticos. Tenemos una sociedad sin humanos, es ahí donde tenemos que trabajar. Tenemos una sociedad polarizada, llena de odio. Que si vos sos el azul y blanco, que si vos sos el sapo.  Al fin y al cabo somos todos nicaragüenses y los políticos están sentados comiendo juntos todos, y los empresarios también. Eso es lo que les conviene a ellos, que nosotros pueblo, estemos odiándonos porque si nos unidos, saben que los que van a perder son ellos. Entonces necesitamos cultura política real, una política basada en organización, respeto, en heterogeneidad, creo yo y más que nada, pues trabajar desde las comunidades, desde las personas que siempre han sido vistas como menos. Porque de alguna u otra manera, todos sabemos que en Nicaragua hay clasismo, racimos y aunque somos un país pobre, las diferencias sociales son bien marcadas y pues tenemos que dejar esas cosas atrás y sanar lo que tengamos que sanar. Esa es mi concepción.

Sé que va a ser muy difícil, no es lo mismo que lo diga a vivirlo, pero sé que lo vamos a hacer con mucho amor, porque no queremos más de lo mismo. No queremos estar botando dictadores cada 40 años, no queremos más muerte, más dolor. Ha sido demasiado. La historia de Nicaragua siempre ha estado llena de sangre, de guerra, y creo que necesitamos otra salida. Y esta vez estamos cambiando la historia, llevamos un año en resurrección civil. Ha sido un año muy doloroso, pero estamos reescribiendo eso y creo que desde ahí empieza un cambio bien marcado, entre el antes y el después de Nicaragua.

¿Algo que queras decir a las y los nicas en en el exilio y a lxs que siguen en el país?

Bueno. Yo sé que el exilio es difícil, yo lo vivo todos los días. Sé que todos estamos en diferentes condiciones, pero que tengamos la fe y la convicción de que vamos a salir de esto. Esto va a ser un trago amargo, pero que va a pasar. También que tenemos derecho a vivir, que no por estar en el exilio tenemos reales o estamos bien. Creo que esa es una idea errada de la gente.

A las y los nicaragüenses que están dentro del país, que les mando un gran abrazo, un beso, mucha fuerza. Yo sé que es difícil estar en un estado de sitio, donde no vivis tranquilo, donde mirás a la guardia todo el día en cualquier lugar, pero que debemos ser fuerte y que si queremos cambiar eso que estamos viviendo, solo unidas y unidos lo vamos a poder lograr. Porque si cada quien comienza a jalar agua para su molino, eso solo quiere decir que le estás dando más poder a la narco-dictadura. Solo quiere decir que estás haciendo lo que ellos tienen planeado: división, polarización, odio, que vos creas que te están manipulando, que hay una derecha o que hay un intento de golpe de Estado. Todos lo que ellos han pre-creado en su fantasía y en sus historias de paquín. Por otro lado pues, tenemos muchos lisiados de guerra y la falta de salud mental en ellos, fue lo que principalmente hizo que estos señores, si se les puede llamar señores, como Edén Pastora, hiciera la “Operación Limpieza” donde nos mandaron a acribillar como si estuvieran contra otro grupo armado, cuando eramos gente que estábamos con pancartas, con estetoscopios, con lanza morteros.

Entonces que le den prioridad a su salud mental, esto a los que están dentro y están fuera. Que respiren, que piensen a que hay un mañana, que tengamos fe y fuerza, que hay que seguir adelante, pero también tenemos que darnos un momento para nosotros. Porque la dictadura apuesta a que nos cansemos, apuesta a que tiremos la toalla y digamos: ya no. Entonces recarguemos energías, respiremos, nos juntamos, nos reímos, comemos y después seguimos, porque esa es la esencia de esta lucha: unidad, amor y convicción a que vamos a tener una Nicaragua diferente, no como la que nos han prometido toda la vida, NO. Sino una Nicaragua de verdad república, una Nicaragua democrática, una Nicaragua en la que podamos trabajar todas y todos y en la que no miremos por debajo del hombro a nadie y que estemos agradecidos siempre con nuestras hermanas y hermanos campesinos que han sido siempre uno de los pilares fundamentales en esta lucha.

Los abrazo en donde estén y espero que nos veamos pronto en un país libre.

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¿Sos o conoces a una chavala exiliada debido a la dictadura de Daniel Ortega que desee contar su historia? No dudes en contactarme.

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