Cartas a mi tierra

A mis compañeras feministas

respondemos todasEn donde me estés leyendo, yo estoy con vos. Estoy sintiendo lo mismo que estás sintiendo y me quebré al igual que vos después de lo que pasó ayer durante la marcha “Unidos por la libertad” en Camino de Oriente, Managua en donde nuestras compañeras, colegas, amigas, hermanas, hijas y madres feministas fueron violentadas, agredidas y tratadas como pedazos de basura por la policía del régimen de Ortega.

Durante años venimos luchando para que este sistema y esta sociedad machista nos tomen en cuenta. Nuestras abuelas y madres que vivieron la dictadura de Somoza, después la revolución y luego la llegada al poder de Ortega, empezaron la lucha. Gracias a ellas es que hemos llegado hasta donde estamos hoy y no vamos a echar ni un paso para atrás.

Hoy duele, arde, jode y encachimba que nos sigan haciendo un lado. Que a pesar que nosotras hayamos empezado una lucha contra este gobierno, mucho antes que muchos lo hicieran, el patrón machista se sigue reproduciendo y nos quieran dejar calladas e ignorar nuestra participación. Nos quieren decir una vez más “ no es momento para esa lucha, así que bajale”. Pero SÍ que lo es, porque es nuestra lucha también. Porque niñas, chavalas y mujeres MERECEMOS tener tantos derechos que un hombre. Porque un país no se solo se mantiene a flote solo con trabajo de los hombres, porque nosotras mantenemos la economía también, mantenemos el hogar y a la familia a pesar que exista “el hombrecito de la casa”, porque la dictadura no fue vencida solamente por “guerrilleros” sino por GUERRILLERAS también, porque no solamente hubo “compañeros” también hubo COMPAÑERAS. Las que fueron calladas por machitos que se quedaron en el poder, jurando que íbamos a tener el reconocimiento que merecíamos, pero nunca pasó. Esta vez no permitiremos que la historia se repita. Así como lo vimos ayer con la participación de tantas chavalas y mujeres en la marcha, la cual no tuvo tanto foco porque como eran feministas, había algo más a qué ponerle atención. Pues a mí sí me dolió y me afectó, porque esas chavalas también han dado lo mejor de ellas por el país, por su libertad, por sus derechos. Porque ellas también son nicaragüenses y llevan el color de la bandera en el pecho.

mujer y niño
Foto: Orlando Valenzuela, 1982

A todos aquellas personas que siguen reproduciendo modelos viejos de pensamiento, estructuras viejas, patrones viejos, quiero que sepan que lo único que están haciendo es limpiar la mierda, para volver a cagar en el mismo lugar. No son nada diferente a esos especímenes que están en puestos políticos por ser amiguis de un tipo que se burla de su pueblo, mientras que lloriquea ante un mar de gente ignorante alegando que todo en Nicaragua “está normal”. ¿Saben por qué? Porque una revolución se construye con la participación de mujeres y hombres. Así que si tanto nuevo proponen, empiecen por renovar su manera de pensar y empiecen por aceptar que NOSOTRAS también somos parte de la lucha.

Y si por casualidad a alguna persona le duele o pega en el orgullo mis letras, por primera vez aprendan a tragarse sus comentarios misóginos y que no vienen a aportar nada, que me sobran. Ahórrense las energías, que para sacar al bachi de su lugar, las van a necesitar.

A todas mis conocidas, amigas, hermanas y compañeras feministas, la lucha sigue. Y a las que están detenidas, nosotras las llevamos en la garganta, en el estómago y en el corazón.¡Resistan!

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2 comentarios en “A mis compañeras feministas”

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